Desde el lujo de Vail hasta la aventura de Jackson Hole o el encanto de Mont Tremblant, hay opciones para cada tipo de viajero
Hay viajes que se viven, y otros que se sienten. Unas vacaciones en la nieve pertenecen a la segunda categoría: no solo se disfrutan, se recuerdan con todos los sentidos. Quien ha esquiado alguna vez lo sabe — la emoción del primer descenso, el aire puro que corta el rostro, el silencio del paisaje blanco que parece detener el tiempo. Esquiar no es solo un deporte: es una experiencia completa que combina aventura, bienestar, naturaleza y estilo de vida.
contacto directo con la naturaleza
Pocas actividades te conectan tanto con el entorno como deslizarte por una montaña cubierta de nieve. Las vistas panorámicas, los bosques de pinos, el brillo del sol reflejándose en la nieve: cada elemento hace que el paisaje cobre vida. En un mundo acelerado, esquiar es una invitación a volver al presente, a disfrutar de cada movimiento, de cada respiración, de cada instante al aire libre.
Diversión para todos
A diferencia de lo que muchos piensan, el esquí no es solo para expertos. Las estaciones modernas cuentan con pistas de distintos niveles y escuelas que hacen posible que todas las edades aprendan con seguridad y confianza. Desde niños que dan sus primeros pasos en la nieve hasta adultos que buscan una nueva pasión, esquiar ofrece una sensación de logro y libertad que pocos deportes igualan.
Más allá de las pistas
Las vacaciones de esquí van mucho más allá del deporte. Después de un día en la montaña, llega el momento de disfrutar del ambiente après-ski: chimeneas encendidas, buena música, cenas gourmet y una copa de vino frente a paisajes nevados. Es una mezcla perfecta entre adrenalina y descanso, aventura y lujo. Además, muchos resorts combinan el esquí con spas, compras, experiencias gastronómicas y actividades familiares, convirtiendo el viaje en una escapada integral.
Los destinos que conquistan
Nuestro continente concentra algunos de los resorts de esquí más espectaculares del mundo. Cada uno ofrece un estilo propio, ideal para recomendar según el perfil del cliente.

Whistler Blackcomb, Canadá
El gigante de la Columbia Británica es el resort más grande de Norteamérica, con más de 200 pistas y una villa alpina vibrante. Perfecto para familias y grupos variados, combina áreas para principiantes, zonas extremas y un après-ski legendario.
Vail, Colorado, EE. UU.
Elegancia y glamour definen a este destino. Sus extensas pistas atraen a esquiadores experimentados, mientras que su villa peatonal con aire europeo ofrece boutiques, spas y restaurantes de primer nivel. Vail es ideal para quienes buscan estilo y adrenalina en partes iguales.
Jackson Hole, Wyoming, EE. UU.
Auténtico y salvaje, es el lugar soñado de los expertos. Con pendientes retadoras y paisajes de postal junto al Parque Nacional Grand Teton, es la opción perfecta para quienes buscan aventura extrema, heliesquí y contacto directo con la naturaleza.

Mont Tremblant, Quebec, Canadá
Encantador y pintoresco, con un aire europeo inconfundible. Sus calles adoquinadas y arquitectura colorida recuerdan a una villa francesa, ideal para familias y principiantes. Además, su cercanía a Montreal permite combinar la experiencia con turismo urbano y cultural.
Park City, Utah, EE. UU.
Moderno, accesible y cosmopolita, Park City es uno de los complejos más grandes de Estados Unidos y sede del famoso Festival de Cine de Sundance. Sus pistas se combinan con una vibrante oferta cultural y nocturna, a tan solo una hora del aeropuerto de Salt Lake City.





