Durante años, cada sello en el pasaporte ha sido un pequeño recuerdo de aventura: una marca física que contaba la historia de los lugares visitados. Pero esa tradición está a punto de desaparecer en Europa. La Unión Europea se prepara para decirle adiós a los sellos y darle la bienvenida a un nuevo sistema completamente digital.
Desde el 12 de octubre de 2025 entró en funcionamiento el Entry/Exit System (EES), un programa que reemplazará los sellos de entrada y salida por registros biométricos. En lugar de una estampilla, los viajeros dejarán sus huellas digitales, reconocimiento facial y datos electrónicos, que serán almacenados en una base segura. El proceso se implementará gradualmente hasta el 10 de abril de 2026, fecha en la que esta nueva norma quedará establecida en todos los países del espacio Schengen.

Un cambio necesario
El objetivo del EES es modernizar y agilizar el control fronterizo, mejorando la seguridad y la eficiencia. Según las autoridades europeas, los sellos manuales no permiten detectar de manera sistemática las estancias prolongadas ni llevar un conteo exacto de entradas y salidas. Con el nuevo sistema, la información será más precisa y podrá integrarse fácilmente con otros mecanismos, como el futuro ETIAS (European Travel Information and Authorisation System).
Aunque para muchos viajeros este cambio supone el fin de un ritual —ese momento de ver cómo una nueva estampilla se suma al pasaporte—, la digitalización promete menos filas, mayor control automatizado y procesos más ágiles.
Lo que debes saber
El sistema se aplicará en los 29 países del espacio Schengen y fronteras externas asociadas.
Durante los primeros seis meses convivirán ambos modelos: algunos puntos seguirán usando sellos mientras el sistema digital se implementa por completo.
A partir del 10 de abril de 2026, los sellos serán cosa del pasado y todos los cruces quedarán registrados electrónicamente.
El EES se aplicará a viajeros no europeos, registrando su nombre, documento de viaje, huellas, rostro y los puntos de cruce.
Quedarán exentos los ciudadanos de la UE, residentes y personas con permisos especiales.

El fin de una era
Para los amantes de los pasaportes llenos de sellos, este cambio puede sentirse como una pérdida simbólica: ya no habrá huella visible de cada frontera cruzada. Sin embargo, Europa avanza hacia un modelo más moderno, seguro y eficiente, donde cada viaje quedará guardado en una memoria digital, invisible pero permanente.
Así, el clásico sonido del sello estampándose quedará en el recuerdo… mientras el futuro de los viajes se escribe con datos biométricos.


