Hoy, robots y sistemas inteligentes ya operan en aeropuertos y hoteles alrededor del mundo, transformando la experiencia del viajero y redefiniendo la manera en que la industria atiende, orienta y brinda servicios.
Uno de los espacios donde esta evolución es más visible es en los aeropuertos, puntos de alta concentración de pasajeros y operaciones complejas. Terminales como el Aeropuerto Internacional de Incheon, en Corea del Sur, utilizan robots autónomos que guían a los viajeros hacia sus puertas de embarque, ofrecen información de vuelos en varios idiomas y ayudan a optimizar el flujo de personas. En el Aeropuerto de Changi, en Singapur, se han integrado robots de limpieza y desinfección que operan de forma autónoma en áreas de alto tránsito, reforzando los estándares de higiene y eficiencia.
En Estados Unidos y Europa, aeropuertos como Heathrow en Londres o Schiphol en Ámsterdam han probado robots de asistencia al pasajero y sistemas automatizados para procesos de check-in, control migratorio y manejo de equipaje. Estas tecnologías no sólo reducen tiempos de espera, sino que permiten al personal humano enfocarse en tareas de mayor valor, como la atención personalizada y la resolución de incidencias.
La industria hotelera también ha adoptado la robótica como parte de su operación diaria. Uno de los casos más emblemáticos es el Henn-na Hotel, en Japón, reconocido mundialmente por incorporar robots humanoides en recepción, capaces de realizar procesos de check-in y check-out en distintos idiomas. Aunque con el tiempo el modelo ha evolucionado para equilibrar tecnología y trato humano, el proyecto marcó un antes y un después en la hospitalidad automatizada.
Además, muchos hoteles han incorporado robots de limpieza, asistentes virtuales en habitaciones y sistemas de inteligencia artificial que responden preguntas, recomiendan servicios o facilitan información turística. Estas soluciones permiten ofrecer atención 24/7, reducir costos operativos y responder a un viajero cada vez más familiarizado con la tecnología.

Más allá del impacto operativo, la presencia de robots en el turismo responde a una demanda clara: experiencias más ágiles, seguras y eficientes. Si bien la interacción humana sigue siendo un elemento clave en la hospitalidad, la robótica se consolida como un aliado estratégico para mejorar procesos y elevar la competitividad de destinos, aeropuertos y hoteles.
Así, el turismo avanza hacia un modelo híbrido donde personas y tecnología conviven para ofrecer viajes más fluidos. Los robots ya no son una curiosidad: son parte activa del recorrido, desde que el viajero pisa el aeropuerto hasta que llega a su habitación.





