Día Mundial del Turismo

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Una oportunidad para impulsar un viaje más sostenible y regenerativo

El turismo vive una nueva etapa en la que atraer viajeros ya no es suficiente. El reto está en generar bienestar, proteger los destinos y fortalecer a las comunidades

ada 27 de septiembre, el sector turístico hace una pausa para reconocer la dimensión de una actividad que va mucho más allá de viajar. El Día Mundial del Turismo, promovido por ONU Turismo, pone sobre la mesa la capacidad de esta industria para generar empleo, impulsar economías, conectar culturas y contribuir al desarrollo de los destinos.

La fecha tiene un significado particular. El 27 de septiembre de 1970 fueron adoptados los Estatutos de la entonces Organización Mundial del Turismo y, una década después, en 1980, comenzó a celebrarse oficialmente esta jornada. Desde entonces, cada edición se ha convertido en un espacio para reflexionar sobre los retos y oportunidades de una industria en constante transformación.

Para los agentes de viajes, esta fecha representa también una oportunidad para mirar hacia el futuro de la actividad y replantear la manera en que se diseñan, recomiendan y comercializan las experiencias.

 

Del turismo sostenible al regenerativo

Durante los últimos años, la sostenibilidad dejó de ser un concepto asociado únicamente con hoteles que ahorran agua o destinos que reducen residuos. Hoy implica una visión mucho más amplia, en la que las dimensiones ambiental, económica y social forman parte de la experiencia turística.

El turismo sostenible busca satisfacer las necesidades de los viajeros actuales sin comprometer los recursos naturales, culturales y sociales que necesitarán las siguientes generaciones. Esto significa proteger ecosistemas, utilizar responsablemente el agua y la energía, disminuir residuos y emisiones, pero también generar empleos y oportunidades para las comunidades anfitrionas.

A ello se suma una conversación cada vez más relevante para la industria, la del turismo regenerativo. Si la sostenibilidad busca reducir el impacto negativo, el enfoque regenerativo aspira a que la actividad turística deje una contribución positiva en los territorios que visita.

La diferencia puede parecer sutil, pero cambia la manera de entender un viaje. No se trata únicamente de evitar deteriorar un bosque, sino de contribuir a su restauración. No basta con visitar una comunidad y consumir sus productos, también es importante procurar que una mayor proporción del gasto permanezca en ella y fortalezca sus proyectos.

En México, este enfoque abre enormes posibilidades. Puede traducirse en experiencias vinculadas con la restauración de manglares, bosques y arrecifes, proyectos de turismo rural y comunitario, protección de zonas arqueológicas, conservación de tradiciones y gastronomía, así como iniciativas para hacer un uso más responsable del agua.

También implica mirar con mayor atención la dimensión cultural. Las lenguas, artesanías, fiestas, conocimientos tradicionales y formas de vida de las comunidades no deberían convertirse únicamente en atractivos turísticos, sino ser reconocidos como parte de un patrimonio vivo que merece protección y participación de quienes lo mantienen.

México, un mercado con enormes posibilidades

La relevancia de esta conversación aumenta al observar el peso que tiene el turismo para México. En 2025, el país recibió 98.2 millones de visitantes internacionales, 13.6% más que en 2024.

El ingreso de divisas por visitantes internacionales alcanzó 34 mil 992 millones de dólares, un crecimiento de 6.2% respecto al año anterior. Estas cifras ayudan a dimensionar la capacidad del turismo para generar actividad económica y oportunidades en distintos puntos del país.

Estados Unidos continúa como el principal mercado internacional. Durante 2025 llegaron a México 20.6 millones de turistas extranjeros por vía aérea. De ellos, aproximadamente 13.7 millones procedieron de Estados Unidos y 2.8 millones de Canadá, mercado que registró un crecimiento anual de 11%.

El turismo también tiene un peso significativo dentro de la economía nacional. El Producto Interno Bruto Turístico alcanzó aproximadamente 2.71 billones de pesos, equivalente a 8.7% del PIB nacional. Por su parte, el World Travel & Tourism Council estimó para 2025 una contribución de 281 mil millones de dólares de Viajes y Turismo a la economía mexicana, además de cerca de ocho millones de empleos considerando sus impactos directos, indirectos e inducidos.

A esto se suma el turismo de cruceros, que durante 2025 llevó aproximadamente 11.4 millones de cruceristas a puertos mexicanos.

Los primeros datos de 2026 mantienen una perspectiva positiva. Entre enero y mayo se registraron 20.4 millones de turistas internacionales, un incremento de 5.3% frente al mismo periodo de 2025, mientras que los ingresos por visitantes internacionales alcanzaron 15.9 mil millones de dólares. En ese mismo periodo llegaron 5.7 millones de turistas vía aérea procedentes de Estados Unidos y 5.7 millones de pasajeros de cruceros, 14.3% más que un año antes.

Además, 36.1 millones de turistas nacionales se hospedaron en cuartos de hotel en los 70 destinos monitoreados por DataTur. Al tratarse de cifras preliminares, estos datos pueden modificarse conforme las autoridades actualicen sus registros.

El agente de viajes como parte del cambio

En este escenario, el papel del agente de viajes adquiere una nueva dimensión. Su trabajo no termina al reservar un vuelo, seleccionar un hotel o construir un itinerario. También tiene la posibilidad de orientar al viajero hacia opciones que generen beneficios más amplios para los destinos.

La recomendación profesional puede favorecer hoteles con mejores prácticas ambientales, operadores locales, experiencias comunitarias, proyectos de conservación y productos turísticos que respeten la capacidad de carga de los sitios visitados.

También puede ayudar a diversificar la demanda. México cuenta con destinos de sol y playa reconocidos internacionalmente, pero también con ciudades históricas, pueblos, zonas arqueológicas, reservas naturales, gastronomía y comunidades que pueden beneficiarse de una distribución más equilibrada de los visitantes.

Para el agente, esto representa además una oportunidad comercial. El viajero actual busca cada vez más experiencias auténticas y significativas, y los productos vinculados con naturaleza, cultura, bienestar, gastronomía y comunidades pueden convertirse en alternativas atractivas dentro de una propuesta de viaje personalizada.

En 2025, México trabajó bajo el concepto de “Turismo y transformación sostenible”, con énfasis en turismo comunitario, inclusión, medio ambiente y prosperidad para las comunidades. El reto ahora consiste en llevar estos principios de los discursos a la práctica y convertirlos en decisiones concretas dentro de la cadena turística.

Viajar dejando algo positivo

El crecimiento turístico es una buena noticia para México, pero también plantea una pregunta fundamental. ¿Cómo conseguir que un mayor número de visitantes se traduzca en mayor bienestar para los destinos?

La respuesta no está únicamente en atraer más viajeros. También está en distribuir mejor los beneficios, proteger los recursos que hacen atractivo a un destino y permitir que las comunidades tengan una participación real en la actividad turística.

Para los agentes de viajes, el Día Mundial del Turismo puede ser el momento ideal para incorporar esta perspectiva a su trabajo cotidiano. Recomendar un viaje sostenible y regenerativo no significa limitar la experiencia del viajero, sino enriquecerla.

Porque el futuro del turismo no debería medirse solamente por cuántas personas llegan a un destino, sino por lo que sucede en él cuando se van.

No se trata solamente de viajar sin dejar huella. Se trata de viajar dejando una huella positiva.

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